Todos
los domingos nos juntamos con la familia de mi marido en la huerta para comer,
así los niños juegan por allí, les da el sol y hacen ejercicio. Aparte de eso,
nos comemos unos arroces magníficos que hace mi suegra, nunca nadie jamás ha
probado nada tan exquisito como el arroz y marisco de mi suegra, es mas, creo
que ya lo he comentado aquí en alguna ocasión.
Bueno,
el caso es que cada semana le toca a uno llevar el postre, pero en ésta
ocasión, mi suegra nos dijo que no comprásemos, que ella iba a hacer buñuelos
de calabaza.
Bueno,
los buñuelos de mi suegra están lo segundo en mi ranking de cosas estupendas, y
al parecer también en el de mi ratona……
Pues
si, en cuanto se enteró de que la abuela María iba a hacer buñuelos preguntó
con “esa cara”, la cara de cordero que me rompe el alma:
- ¿y yo
puedo?
- Pues no hija, tú no puedes….., PERO VAS A
PODER!!!!!!
No
tenía calabaza, pero si boniatos, y pensé que igual daba una cosa que la otra,
así que llamé a mi suegra que con toda la buena intención del mundo me dijo que
ella no sabía las cantidades, que lo hacía todo a ojo.
¡¡¡¡A
ojo!!!!, ¿Qué significa eso?, ¿y cómo se yo la textura que tengo que buscar?
Complicaciones,
complicaciones y mas complicaciones.
Bueno,
el caso es que siguiendo las proporciones que ella me dijo, y teniendo en
cuenta que eran solo para una persona, reduje e inventé (para que nos vamos a
engañar). Y el resultado fueron BUÑUELOS!!!!!
